Hay lugares donde el tiempo parece detenerse y el sabor hace el resto. La Texcocana lleva desde 1936 preparando pequeñas tortas frías en el Centro Histórico de Ciudad de México, con una fórmula que prácticamente no ha cambiado.
Su historia comenzó con León Sánchez, quien vendía tortas en las calles capitalinas antes de instalarse en Independencia 87. El éxito terminó por convertir una antigua miscelánea en una tortería que hoy acumula 90 años de historia.
La Texcocana llamó la atención internacional
La sencillez terminó llevando su nombre fuera de México. The New York Times recomendó La Texcocana en su guía “36 Hours in Mexico City” publicada en 2007.
El reconocimiento resulta particular porque aquí no existen tortas gigantes ni combinaciones interminables. La casa conserva el concepto de torta fría, preparada con telera sin calentar y una cantidad reducida de ingredientes.
Además, el aguacate y los chipotles caseros forman parte esencial de la experiencia.
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Las tortas que no te puedes perder
La de carnitas figura entre las especialidades más representativas. También destaca la de bacalao, disponible durante todo el año y convertida en una de las favoritas del establecimiento.
Asimismo, el menú conserva opciones de sardina, paté, jamón, mortadela, queso blanco y queso de puerco. Todas mantienen el tamaño pequeño que distingue al negocio.
La dirección también forma parte de su encanto. La sucursal histórica permanece frente al Teatro Metropólitan, muy cerca de la Alameda Central.
Por otro lado, su permanencia demuestra que una receta no necesita reinventarse constantemente para conservar relevancia. La Texcocana convirtió consistencia, tradición y sencillez en identidad.
El local original abrió en 1936 y continúa operando en Avenida Independencia 87-A. Nueve décadas después, sus pequeñas tortas siguen representando una parte de la memoria gastronómica capitalina.