Detrás de las labores de recuperación posteriores al 11-S también estuvieron trabajadores inmigrantes que limpiaron oficinas, retiraron polvo y ayudaron a reconstruir espacios afectados en Nueva York. Entre ellos había numerosos latinoamericanos que, con el paso de los años, comenzaron a enfrentar enfermedades relacionadas con aquella exposición.
Testimonios recopilados por CNN en Español mostraron la realidad de inmigrantes que participaron en estas tareas y posteriormente desarrollaron problemas respiratorios y otras afecciones. Algunos también enfrentaron dificultades económicas, migratorias y de acceso a servicios médicos mientras intentaban recuperar su salud.
Trabajadores latinos del 11-S enfrentaron mayores obstáculos
El impacto entre los inmigrantes también ha sido estudiado por especialistas. Investigaciones recopiladas por el Programa de Salud del World Trade Center señalan que muchos trabajadores inmigrantes procedían de América Latina, especialmente de Ecuador y Colombia. Además, este grupo encontró barreras para acceder a atención médica, compensaciones y rehabilitación laboral.
Aunque las historias ocurrieron lejos de Illinois, forman parte de una experiencia migrante reconocible para comunidades latinas de Chicago. Su participación demuestra cómo trabajadores inmigrantes estuvieron presentes en actividades esenciales de recuperación, incluso cuando sus condiciones laborales y sociales podían aumentar su vulnerabilidad.
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Las consecuencias permanecen décadas después
El alcance sanitario del 11-S continúa bajo investigación. El Registro de Salud del World Trade Center informó en septiembre que mantiene seguimiento a unas 71 mil personas expuestas al polvo, escombros, humo y trauma psicológico relacionados con los ataques.
Las investigaciones han identificado enfermedades respiratorias, cáncer, reflujo gastroesofágico, estrés postraumático y depresión entre las condiciones estudiadas. Asimismo, las autoridades examinan problemas emergentes relacionados con enfermedades autoinmunes, audición y deterioro cognitivo; Actualmente, el Programa de Salud del World Trade Center atiende a cerca de 150 mil miembros distribuidos por Estados Unidos, una cifra que demuestra cómo las consecuencias sanitarias del 11-S trascendieron Nueva York.