El aplauso que llenó el auditorio no fue solo para una toga más. En Florida, una historia de constancia y paciencia recordó que la educación no entiende de edades y que los sueños pueden retomarse incluso décadas después.
Un hombre latino de 85 años logró graduarse de la universidad tras regresar a las aulas para concluir un objetivo que había quedado pendiente desde su juventud. Comenzó sus estudios en la década de los setenta, pero responsabilidades familiares y laborales lo obligaron a pausar su formación cuando estaba a un solo curso de obtener el título.
Durante años priorizó el trabajo, el sustento del hogar y la crianza de sus hijos. Sin embargo, la meta académica nunca desapareció. Décadas después, ya jubilado y con el respaldo de su familia, decidió volver a inscribirse y completar ese último requisito que lo separaba del diploma universitario.
Además, el regreso a clases no estuvo exento de retos. Adaptarse a nuevas dinámicas educativas y compartir aulas con estudiantes mucho más jóvenes exigió disciplina y determinación. Aun así, el esfuerzo rindió frutos y culminó con una emotiva ceremonia de graduación que conmovió a compañeros y docentes.
Una historia que inspira a nuevas generaciones
El momento más simbólico llegó cuando cruzó el escenario para recibir su título y fue ovacionado de pie. La escena se volvió viral y se transformó en un mensaje de inspiración para comunidades latinas dentro y fuera de Estados Unidos.
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Por otro lado, el graduado compartió un mensaje sencillo pero contundente. Recomendó no abandonar los sueños, incluso cuando parecen lejanos o imposibles. Su experiencia demuestra que la constancia puede abrir puertas en cualquier etapa de la vida.
Datos oficiales muestran que cada año aumenta el número de adultos mayores que retoman estudios universitarios en Estados Unidos, impulsados por programas flexibles y educación continua. Este caso confirma que el aprendizaje puede acompañar a las personas durante toda su vida.