La captura del presidente venezolano Nicolás Maduro tras un ataque de Estados Unidos desató una oleada de reacciones encontradas en América Latina, evidenciando una región políticamente fragmentada y con temores renovados sobre la intervención externa. Desde Ciudad de México, gobiernos y líderes regionales expresaron posturas que oscilaron entre la condena al uso de la fuerza y la celebración del fin de un liderazgo que consideran ilegítimo.
En el bloque crítico, Colombia, Brasil, México, Uruguay y Cuba condenaron la acción militar y pidieron una salida diplomática con participación de la Naciones Unidas. En México, la presidenta Claudia Sheinbaum advirtió riesgos para la estabilidad regional y ofreció mediación, mientras el presidente estadounidense Donald Trump elevó la tensión con declaraciones sobre seguridad regional.
Reacciones regionales y el debate sobre intervención en Venezuela
Por otro lado, aliados de Washington como Argentina, Ecuador y Paraguay celebraron la caída de Maduro y llamaron a reconocer la victoria opositora en las elecciones presidenciales de 2024. El presidente argentino Javier Milei expresó respaldo total a la decisión estadounidense, mientras Daniel Noboa y Santiago Peña hablaron de un punto de inflexión para la democracia regional.
Asimismo, países con memoria histórica de intervenciones, como Panamá, manifestaron sentimientos encontrados. En Chile, el presidente saliente Gabriel Boric condenó la injerencia, mientras el presidente electo José Antonio Kast celebró la detención.
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En consecuencia, la región enfrenta un escenario de transición incierta. Más de ocho millones de venezolanos permanecen fuera de su país y varias naciones ya analizan medidas migratorias ante un eventual retorno masivo, un dato que reconfigura prioridades políticas y humanitarias en todo el continente.