La alta chocolatería latinoamericana encontró una voz propia cuando José Ramón Castillo comenzó a posicionar el cacao mexicano en vitrinas internacionales. Desde México, su propuesta elevó el estándar del chocolate fino con identidad regional y técnica de precisión.
Al frente de QUE BO! Chocolatería Mexicana Evolutiva, Castillo desarrolló una línea basada en cacao de origen mexicano, investigación sensorial y narrativa cultural. Esta visión transformó la percepción del chocolate latino en mercados exigentes como Francia y Japón.
Premios internacionales que consolidan su prestigio
La guía francesa Le Guide des Croqueurs de Chocolat lo incluye desde 2012 entre los mejores chocolateros del mundo. Este reconocimiento resulta clave porque evalúa calidad, técnica y consistencia anual.
Asimismo, obtuvo medallas en los International Chocolate Awards, certamen que analiza estándares de sabor y ejecución a nivel global. También recibió el Award des Saveurs Tablette d’Or en el Salon du Chocolat de París, uno de los encuentros más relevantes de la industria.
La Universidad Cergy Pontoise le otorgó el título de Maître Chocolatier des Amériques, distinción que respalda su influencia continental.
Impacto en la industria del cacao en América Latina
Más allá de premios, su aporte radica en profesionalizar el uso del cacao mexicano fino de aroma. Castillo impulsó relaciones directas con productores y promovió la trazabilidad como valor competitivo.
Además, su trabajo fortaleció la percepción de México como país transformador de cacao, no solo exportador de materia prima.
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