La solidaridad mexicana también dejó huella entre los escombros de las Torres Gemelas. A 25 años de los atentados del 11 de septiembre, Estados Unidos reconoció en México a los rescatistas que viajaron voluntariamente a Nueva York para colaborar en la Zona Cero.
Durante una ceremonia realizada este 11 de septiembre en la Embajada estadounidense en Ciudad de México, una ofrenda floral rindió homenaje a Los Topos. El reconocimiento recordó su participación junto con equipos de emergencia estadounidenses después del colapso del World Trade Center.
Los Topos llevaron su experiencia mexicana a Nueva York
La historia del grupo comenzó tras el terremoto de Ciudad de México de 1985. Civiles ingresaron entonces a edificios inestables para localizar personas atrapadas y, posteriormente, desarrollaron experiencia especializada en rescates entre estructuras colapsadas.
Tras conocer los ataques de 2001, Héctor “El Chino” Méndez buscó trasladar esa experiencia a Estados Unidos. Cerca de 70 voluntarios estaban dispuestos a viajar, aunque inicialmente solo cuatro contaban con visas estadounidenses vigentes.
Los rescatistas no fueron enviados oficialmente por el Gobierno mexicano y enfrentaron dificultades para acceder a la Zona Cero. Méndez relató posteriormente que un encuentro con el entonces alcalde Rudy Giuliani permitió obtener las acreditaciones necesarias para colaborar.
Un reconocimiento mexicano 25 años después
Más integrantes llegaron posteriormente. Para el 24 de septiembre de 2001, alrededor de una docena trabajaba entre acero retorcido y concreto en las labores de búsqueda y recuperación.
Méndez recordó que encontraron restos de un bombero y evitaron que fueran retirados junto con los escombros. Los colocaron cuidadosamente en una bolsa antes de entregarlos a las autoridades.
Este año, a sus 80 años, “El Chino” también regresó a la Zona Cero para participar en la conmemoración. Allí recordó su trabajo junto con bomberos neoyorquinos.
El embajador Ronald Johnson destacó durante el homenaje que aquella respuesta no surgió de tratados ni acuerdos económicos, sino de vecinos ayudando a vecinos. Veinticinco años después, esa participación mexicana recibió un reconocimiento oficial en la representación estadounidense en México.