La Organización de las Naciones Unidas presentó en enero su plan humanitario para 2026 en un contexto marcado por conflictos prolongados, crisis climáticas y desplazamientos forzados. El organismo advirtió que millones de personas enfrentarán este año condiciones extremas si no se garantiza el financiamiento necesario para la asistencia básica.
El llamamiento fija una meta de 23 mil millones de dólares para atender a las poblaciones más vulnerables del planeta. La cifra refleja una priorización de emergencias críticas ante la disminución de aportaciones internacionales, en un escenario donde las necesidades superan con creces los recursos disponibles.
Prioridades en medio de crisis múltiples
El plan humanitario identifica a 87 millones de personas como prioridad inmediata para recibir ayuda en 2026. Estas poblaciones viven en contextos de guerra, desastres naturales recurrentes o colapsos económicos que han debilitado servicios esenciales como salud, alimentación y acceso al agua.
Los territorios palestinos, Sudán y Siria concentran algunas de las mayores urgencias humanitarias. En estas regiones, la ONU dirige una parte significativa de los recursos solicitados para responder a desplazamientos masivos, inseguridad alimentaria y sistemas sanitarios al límite.
Impacto del recorte de fondos y desafíos operativos
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La ONU reconoció que la falta de fondos obliga a tomar decisiones difíciles sobre a quién asistir primero. Las agencias humanitarias concentran sus esfuerzos en salvar vidas y proteger a comunidades en riesgo inmediato, mientras otros programas quedan en pausa o con cobertura limitada.
Los responsables del plan advirtieron que, sin un respaldo financiero sostenido, millones de personas podrían quedar sin acceso a alimentos, atención médica y refugio. El llamamiento de 2026 subraya la urgencia de una respuesta coordinada para evitar que las crisis actuales se profundicen aún más.