El campeonato de los Brewers también tuvo sabor mexicano. Joey Ortiz y JoJo Romero formaron parte del equipo que conquistó la primera Serie Mundial en la historia de Milwaukee. Ambos nacieron en California, pero mantienen raíces familiares mexicanas y han representado al país en competencias internacionales.
Milwaukee aseguró el campeonato al vencer 4 a 1 a los Tampa Bay Rays en el quinto juego de la serie. La victoria cerró una temporada histórica para una franquicia que había esperado durante décadas para levantar el trofeo. Además, el resultado convirtió a Ortiz y Romero en nuevos referentes mexicoamericanos dentro de Grandes Ligas.
Los dos peloteros integraron el roster de los Brewers durante la Serie Mundial. Ortiz se desempeñó en el cuadro interior, principalmente como campocorto y tercera base. Romero aportó desde el bullpen como lanzador zurdo y participó en el encuentro definitivo celebrado en el Tropicana Field.
Joey Ortiz y JoJo Romero representan las raíces mexicanas
Ortiz nació en Garden Grove, California, y vistió el uniforme de México durante el Clásico Mundial de Beisbol de 2026. Su participación fortaleció el vínculo con la afición mexicana. Durante la temporada con Milwaukee, también contribuyó con su defensa y su capacidad para cubrir distintas posiciones.
Romero nació en Camarillo, California, dentro de una familia de origen mexicano. El relevista ya había representado a México en el Clásico Mundial anterior. Su desempeño durante la postemporada resultó importante, especialmente por su control, sus ponches y su capacidad para enfrentar momentos de presión.
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Milwaukee celebra un campeonato con presencia latina
El título reunió historias procedentes de distintos países latinoamericanos. Además de Ortiz y Romero, el venezolano William Contreras tuvo una participación destacada. Enfrente, Tampa Bay contó con Jonathan Aranda, nacido en Tijuana, quien también había compartido el uniforme mexicano con Ortiz.
Romero cerró la postemporada con efectividad de 1.23, diez ponches y solamente 0.55 de WHIP en 7.1 entradas. Esos números reflejan su importancia durante el camino de Milwaukee hacia un campeonato que también amplió la presencia mexicana en el máximo escenario del beisbol.