México y Brasil ganan protagonismo dentro del nuevo orden económico internacional. Proyecciones citadas por El Cronista colocan a ambas naciones entre las economías con mayor potencial para ingresar al grupo de las diez más grandes del mundo hacia 2030.
El avance despierta interés en Estados Unidos, China y Rusia. Las grandes potencias observan los recursos, la capacidad productiva y la posición estratégica de los dos países latinoamericanos.
México y Brasil como potencias económicas
El tamaño de sus mercados representa una de sus principales ventajas. Ambas naciones también cuentan con recursos naturales, industrias consolidadas y una amplia fuerza laboral.
Brasil fortalece su presencia en los BRICS. Además, mantiene relaciones estratégicas con China, India y Rusia. El país busca ampliar su liderazgo en energía, minería, tecnología y producción de alimentos.
México aprovecha su integración comercial con Estados Unidos y Canadá. Su industria automotriz, la manufactura avanzada y el crecimiento del nearshoring lo colocan en una posición clave dentro de Norteamérica.
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Dos caminos distintos hacia 2030
Las estimaciones citadas en el análisis señalan que Brasil podría alcanzar un PIB superior a 4.4 billones de dólares. México podría acercarse a los 3.6 billones. Estas cifras dependen del crecimiento, la inversión y la estabilidad de los próximos años.
Brasil apuesta por energía, minería verde y expansión tecnológica. México mantiene su fortaleza en exportaciones, manufactura e integración de cadenas productivas.
Ambos países también enfrentan obstáculos. La inseguridad, la desigualdad, la falta de infraestructura y la incertidumbre jurídica pueden limitar su crecimiento.
América Latina gana peso en el tablero mundial
El ascenso de México y Brasil podría modificar las alianzas comerciales y diplomáticas de la región. Estados Unidos busca mantener su influencia. China amplía inversiones y comercio. Rusia fortalece su relación con países del sur global.
México funciona como puente entre América Latina y Norteamérica. Brasil ejerce liderazgo dentro de Sudamérica y los BRICS. Esa combinación aumenta su relevancia dentro de una economía global cada vez más multipolar.
Las proyecciones no garantizan que ambos países se conviertan en potencias. Para lograrlo, necesitarán atraer inversión, fortalecer instituciones y aumentar su productividad.